La mujer de mi amigo Pepe siempre le tuvo mucho cariño a una vieja escoba, de esas artesanales, de paja. Fue de su abuela y la tenía como decoración colgada en la pared del salón. Una noche le dijo a mi amigo que salía de cena con las chicas. La escoba desapareció hasta el día siguiente. FIN ¡Pequeño roedor que has leído hasta el final! Las ratas agradecen tu hazaña y brindan en tu honor. Mientras una toca una pequeña ocarina, otra baila animada, y una tercera te recuerda: “ Síguenos, comparte y no olvides que también estamos por Facebook e Instagram ”