Sentado frente a aquel videojuego, todo dejó de funcionar. No podía avanzar. En la pantalla brillaba una vida que no era vida mientras por la ventana pasaba una vida que no vivía. ¿Qué importa que viva si viviendo no vivo más que una falsa vida? Solo un comando parecía funcionar. Pulsó saltar, hacia el brillante cielo azul de una mañana de primavera. FIN ¡Pequeño roedor que has leído hasta el final! Las ratas agradecen tu hazaña y brindan en tu honor. Mientras una toca una pequeña ocarina, otra baila animada, y una tercera te recuerda: “ Síguenos , comparte y no olvides que también estamos por Facebook e Instagram ”