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Mostrando las entradas etiquetadas como revolver

El rapaz y el ataúd

Nada más ver al niño sacó su Colt y lo amartilló. El pequeño estaba en medio del camino junto a un caballo muerto. No parecía haber nadie más, no era lugar para emboscadas, pero si alguien aparecía tras un arbusto o si un rifle lejano fallaba su disparo, él no lo haría con el pequeño. Rodeó al animal del suelo y detuvo su carro. —¿Problemas rapaz? Estas muy lejos de ninguna parte ¿Y tus padres? —preguntó sin dejar de apuntarle. —Señor, mi caballo… ¿Puedo viajar con usted hasta el siguiente pueblo? —Primero dime donde están tus padres y qué haces aquí. —Mi madre murió al nacer yo, y mi padre… fue asesinado hace un par de días. —Lo siento rapaz, vivimos en un mundo complicado.  —Entonces… —Empezó a decir mientras se acercaba a la carreta —Primero termina de contestar a mi pregunta. —Supongo que presioné demasiado al animal. Estaba… persiguiendo al asesino de mi padre. Ahora se escapará y perderé su rastro. —¿Vas armado? —No señor. —¿Seguro? ¡Date la vuelta! —dijo haciendo señas con e...

Me sobran cinco

Conduzco con la determinación de quién ya no tiene nada que perder. El viejo motor ruge, puede que reviente, o puede que no. Las luces se convierten en líneas brillantes, como si hubiera saltado al hiperespacio en alguna nave de ciencia ficción. Mi mujer se ha marchado sin dar explicaciones y mañana me embargan la casa. Llevo conmigo todas mis posesiones: una pequeña maleta con algo de ropa, un viejo portátil, el coche a punto de morir y un revolver con seis balas. Me sobran cinco. Felipe Márquez estaba en su casa, en algún lugar de la ciudad estaban haciendo un pequeño espectáculo de fuegos artificiales. Sonrió al verlo por la ventana y tomó otro sorbo de vino. Pletórico de alegría pensó que aquello era un buen auspicio. Había tenido muchas dudas sobre su movimiento, pero al final se había atrevido a llevarlo a cabo y todo estaba saliendo bien. Paseó por su casa y volvió a leer la carta de la editorial. Estimado señor Márquez: Tras las conversaciones mantenidas y después de leer el ma...